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Consumo de tabaco

La evidencia de la relación entre el tabaquismo y la ECV es clara y contundente. Sin duda se ha demostrado que el tabaquismo es uno de los principales factores causantes de la morbilidad y mortalidad CV.16 La exposición aguda al tabaquismo tiene un efecto negativo en la circulación coronaria y provoca un aumento de resistencia vascular coronaria y disminución del flujo sanguíneo coronario.16 El tabaquismo aumenta la probabilidad de padecer varios síndromes ateroescleróticos clínicos diferentes, incluyendo angina estable, síndromes coronarios agudos, muerte súbita y accidente cerebrovascular.16

Los mecanismos fisiopatológicos por los cuales el tabaquismo aumenta el riesgo CV son muchos y diversos. El tabaquismo causa alteraciones en la función vasomotora, así como disminución de disponibilidad de óxido  nítrico, lo que produce una vasodilatación anormal.16 El óxido  nítrico también ayuda a regular la inflamación, la adhesión leucocitaria, la activación plaquetaria y la trombosis. Por lo tanto, las alteraciones en la síntesis del óxido  nítrico  cumplen una función en el inicio y la progresión de la ateroesclerosis y los eventos trombóticos.16 El tabaquismo también se relaciona con un aumento en los niveles de múltiples marcadores inflamatorios, como la proteína C reactiva, la interleucina-6 y el factor de necrosis tumoral alfa, y aumenta el reclutamiento de leucocitos en la superficie de las células endoteliales, que es un evento temprano de la ateroesclerosis.16 Además, el tabaquismo contribuye a una ateroesclerosis acelerada por su efecto negativo en los perfiles lipídicos. Los estudios demostraron que los fumadores tienen niveles de colesterol total y de colesterol de lipoproteínas de baja densidad significativamente más altos.16

Además, el tabaquismo tiene efectos protrombóticos directos, y los estudios demostraron que fumar causa alteraciones en la función plaquetaria, factores antitrombóticos/protrombóticos y factores fibrinolíticos.16 En parte, son estos mecanismos trombohemostáticos disfuncionales los que promueven el inicio y la propagación de la formación de trombos.16

Se estima que hay mil millones de fumadores en todo el mundo.4 Entre 1980 y 2012, la prevalencia del consumo de tabaco en hombres disminuyó de 41,2 % a 31,1 % y en mujeres, de 10,6 % a 6,2 %.17 Sin embargo, aunque la prevalencia del tabaquismo mundial ha descendido en las últimas 3 décadas, la población mundial ha aumentado en el mismo período, provocando un aumento continuo del número de personas que fuman diariamente. En 1980, había 721 millones de fumadores mayores de 15 años. En 2012, el número de fumadores aumentó a 967 millones.17

La prevalencia del consumo de tabaco varía significativamente por región mundial. La prevalencia general más alta del consumo de tabaco se encuentra en la región europea (29 %), mientras que la prevalencia más baja está en la región africana (8 %). En todas las regiones, los hombres fuman más que las mujeres (Figura 2).18

Figura 2. Prevalencia del consumo de tabaco diario actual en adultos mayores de 15 años por región de la OMS.18

Alrededor del 40 % de los fumadores actuales intentan dejar de fumar cada año, pero solo entre el 4 % y el 6 % lo logran. La mayoría de los fumadores hacen muchos intentos para dejar de fumar y finalmente la mitad realmente lo logran.20 En las personas que dejan de fumar, los beneficios de salud son increíbles. Se ha demostrado que las personas que dejan de fumar viven considerablemente más tiempo, en comparación con los controles de la misma edad que siguen fumando, independientemente de su edad al momento de dejar de fumar.21 Los estudios demostraron que la mayor parte de la mortalidad prematura causada por el tabaquismo podría eliminarse si se dejara de fumar a los 35 años. Incluso aquellas personas que dejan de fumar a los 65 años obtienen 2,0 años adicionales de expectativa de vida entre los hombres y 3,7 años entre las mujeres, en comparación con los que continúan fumando.21