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Estilo de vida y enfermedad cardiovascular

Los factores de estilo de vida cumplen una función fundamental en la prevención de la enfermedad cardiovascular, y varios estudios clínicos demostraron que, en realidad, muchos eventos cardiovasculares pueden prevenirse. Factores tales como una mala dieta, consumo de tabaco y falta de actividad física, contribuyen a la aparición de afecciones que aumentan la morbilidad y mortalidad, como la hipertensión, la dislipidemia y la obesidad. Las consecuencias adversas relacionadas con factores de estilo de vida negativos abarcan el continuo cardiovascular e incluyen infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca, insuficiencia renal y enfermedad renal en etapa terminal.

Existen muchos datos que muestran que las correspondientes modificaciones en el estilo de vida proporcionan beneficios clínicos y pueden ayudar a retrasar o incluso prevenir la aparición de enfermedades cardiovasculares, por lo que tienen el potencial de disminuir la carga de enfermedad cardiovascular a nivel mundial. Implementar modificaciones de conducta adecuadas es el pilar de todo plan de manejo para los pacientes en riesgo de enfermedad cardiovascular.

Introducción

No se puede sobreestimar la importancia de las intervenciones en el estilo de vida de pacientes con un riesgo cardiovascular (CV) mayor. La implementación exitosa de prácticas de estilo de vida tiene efectos beneficiosos que pueden prevenir o retrasar la progresión de los factores de riesgo cardiometabólicos, como la hipertensión, la dislipidemia y la diabetes tipo 2, que producen  tasas aceleradas de ateroesclerosis.1,2

Muchos eventos CV son una consecuencia de hábitos de estilo de vida negativos, como una mala dieta, falta de actividad física y consumo de tabaco, que producen alteraciones metabólicas que aumentan el riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV).1 Cabe destacar que estos factores de riesgo conductuales y metabólicos no se presentan  normalmente aislados, sino que a menudo coexisten dentro de la misma persona. Cuantos más factores de riesgo tiene una persona, mayor es el riesgo de presentar complicaciones por ECV.3 Se deben abordar todos los factores de riesgo al considerar las opciones de tratamiento. La correspondiente modificación en el estilo de vida es un componente fundamental de todo plan integral de tratamiento.

Esta información básica analizará los factores de estilo de vida, como dieta/obesidad, consumo de tabaco e inactividad física, y su participación en la aparición y progresión de la ECV.